Estados Unidos es el mayor productor de cine porno mundial, localizándose su epicentro en el área conocida como San Fernando Valley, frecuentemente también denominada como The Valley o The Porn Valley, situado en la ciudad de Los Ángeles (California), también conocida como la «capital mundial del porno».
En 2005, la facturación de la industria del porno estadounidense superó notablemente a la de la industria cinematográfica convencional de Hollywood.

En 1975, se estimó que el valor total de toda la pornografía hardcore en los Estados Unidos se encontraba entre 5 y 10 millones de dólares. La revisión del código penal federal de 1979 afirmó que "sólo en Los Ángeles, el negocio del porno produce 100 millones de dólares brutos anuales de beneficios".
De acuerdo con la Comisión del Fiscal General en Pornografía de 1986 (Attorney General's Commission on Pornography), la industria de ocio adulto norteamericana ha crecido considerablemente durante los últimos treinta años a través de un proceso de continuo cambio y expansión hacia nuevos mercados, aunque la producción se considere de bajo-coste y clandestina.
Las cifras recientes (1998-2008) de ingresos del entretenimiento para adultos se calculan a menudo sobre los 10 ó 13 mil millones de dólares, de los cuales 4 ó 6 mil millones serían legales.
En 2007, la publicación The Observer también acreditó una cifra de 13 mil millones, incluyendo todo tipo de posibles productos (emisoras de vídeo, pay-per-view en cable y satélite, sitios web, películas en hoteles, sexo telefónico, juguetes sexuales y revistas) mencionan cifras sobre los 2.600 y 3.900 millones de dólares (sin contar telefonía móvil).
USA Today afirmó en 2004 que sitios web como Danni's Hard Drive y Cybererotica.com generaron ese mismo año unos ingresos de 2.000 millones de dólares, alrededor del 10% de todo el mercado pornográfico doméstico del momento.
Películas para adultos (ventas y alquiler)
Según los datos de Forbes en 2001, los ingresos anuales se clasifican en:
* Vídeos pornográficos, entre 500 y 1.800 millones de dólares
* Internet, 1.000 millones de dólares
* Revistas, 1.000 millones de dólares
* Pay-per-view, 128 millones de dólares
* Telefonía, 30 millones de dólares.
El mayor estudio de producción de cine para adultos del mundo, Vivid Entertainment, genera unos ingresos de 100 millones de dólares anuales, distribuyendo unas 60 películas anuales y vendiéndolas en establecimientos, habitaciones de hotel, redes de cable e Internet.
Comcast, la mayor compañía de cable de Estados Unidos, estima en 50 millones los ingresos procedentes de la programación para adultos. Los ingresos de otras compañías más famosas del sector, como Playboy y Hustler, fueron inferiores en comparación.
Un reportaje de CBS News en noviembre de 2003 desveló que el 50% de los clientes de las cadenas de hoteles Hilton, Marriott, Hyatt, Sheraton y Holiday Inn compraron películas pornográficas, llegando al 70% de beneficios en servicio de habitaciones. Los ingresos por telefonía son bajos comparados con otros países. La ausencia de sistemas de control parental ha mantenido apartados a los estadounidenses del uso de teléfonos móviles para acceder a contenidos explícitos.
Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y protección
En los años 1980, un brote de VIH llevó a la muerte prematura de varios actores eróticos.
Estos hechos provocaron la creación de la Fundación Médica paran la Industria del Cine Adulto (AIMHCF, Adult Industry Medical Health Care Foundation en inglés), que colaboró en la generación de un sistema en los Estados Unidos, a través del cual los actores eróticos se someterían a pruebas de VIH cada 30 días. Todos los contactos sexuales son regitrados, y la aparición de un caso positivo hace que todos los individuos relacionados en los últimos 3-6 meses sean localizados y retesteados.
En abril de 2004, una oleada de pánico sacudió la industria estadounidense de porno heterosexual, cuando dos actores porno dieron positivo por VIH en California, principal lugar de producción porno en el país. La industria aceptó voluntariamente el cese de producción durante 30 días mientras se solucionaba el asunto, aunque inicialmente se planeó una moratoria de 60 días.
Dos actores, Darren James y Lara Roxx, resultaron inicialmente positivos, siéndoles prohibida cualquier producción de contenido sexual explícito. Alrededor de sesenta actores que habían mantenido contacto con James y Roxx dejaron de trabajar hasta que la siguiente ronda de pruebas de sida se completase y les liberara de sospechas. Al final de la moratoria, un total de cinco actores fueron diagnosticados con el virus: un hombre y cuatro mujeres (Miss Arroyo y Jessica Dee, además de Roxx), incluyendo una transexual.
Se cree que James contrajo probablemente el virus durante el rodaje de una película en Brasil, transmitiéndoselo a las otras mujeres, salvo la actriz transexual, que fue considerado un caso no relacionado. Roxx se mostró sorprendida por la noticia, creyendo que los actores porno eran más sanos que el público general.
En junio de 2009, la AIMHCF informó de otro caso positivo por sida, aunque al parecer la infección no se produjo durante el desempeño de la profesión, sino en la vida privada de la actriz. Desde el sistema sanitario de Los Ángeles se aseguró que existían 16 casos de VIH no sin informes oficiales en la industria de cine para adultos. La AIMHCF se defendió alegando que dichos casos no involucraban a actores de las compañías que seguían sus protocolos de pruebas, sino a personas ajenas a la industria que también usaban sus servicios o individuos intentando trabajar como actores pornográficos, pero que nunca llegaron a hacerlo debido al positivo en VIH u otras ETS.
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