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La crisis de viviendas y los CEOS.
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Sep 03, 2010 01:57:PM


Tomado del Artículo los 8 jinetes del apocalipsis.

Invertir y gastar sin fondos reales era una ecuación que no podía durar para siempre. Antes de lo que muchos esperaban, y contra la opinión de los “gurúes”, explotó. Lejos de castigarlos, el mercado premió a estos CEO (Chief Executive Office) con indemnizaciones millonarias.


Crisis viviendas


Corridas, números que no cierran, desesperación. El mundo financiero entró en crisis mientras los responsables se hacían invisibles detrás del sufrimiento de miles de personas que corrían el riesgo de quedarse sin trabajo o sin vivienda al no poder pagar la hipoteca. Sin embargo, hay nombres y apellidos detrás de la crisis financiera más grande en 80 años, amparados en una sucesión de directivos que prefirieron mirar para otro lado y no detener el colapso que terminó afectando a la segura y cómoda forma de vida norteamericana.

Las causas son muchas, pero la lista incluye ambiciones desmedidas, errores de cálculo, sensación de impunidad y falta de control estatal.

En junio del 2007, cuando comenzaron a caer los fondos del banco de inversión Bear Stearns. Como por efecto dominó, los bancos comenzaron a caer uno a uno, las Bolsas mundiales se derrumbaban y el colapso en Estados Unidos se volvió una preocupación real hasta para los más confiados. Pero la debacle ya se preveía en junio de 2003, cuando las tasas de la Reserva Federal llegaron al nivel más bajo.

En concreto, las rebajas en las tasas que se dispusieron para reactivar la economía provocaron una fuerte inversión en hipotecas tóxicas o de riesgo (subprime) armadas por los bancos. Las hipotecas tóxicas eran utilizadas para que clientes con poca solvencia adquirieran su vivienda, pero con un nivel de riesgo superior al del resto de los créditos. Mientras los  CEO más importantes del mercado recibieron indemnizaciones millonarias tras el fracaso al frente de las entidades, muchos ciudadanos norteamericanos llegaron a suicidarse ante la desesperada idea de perder sus viviendas al no poder afrontar el pago de las deudas. Cerca de 200 mil familias quedaron en peligro de quedarse sin sus casas.


Foreclosure


El modelo neoliberal recomienda recetas de libre comercio y no intervención estatal; sin embargo, cuando la crisis explotó el gobierno del republicano George Bush entendió que la intervención del Estado era la única forma posible de salvar la economía. Así se planeó un operativo rescate de US$ 700 mil millones para sanear los bancos. En un primer momento, los demócratas rechazaron el plan por considerar injusto que los contribuyentes terminen pagando la deuda privada, y hasta lo propios republicanos se opusieron por su dogma histórico de rechazar la intervención estatal. Finalmente, el proyecto se aprobó con cambios en el tope máximo para los depósitos bancarios con garantía federal. El Estado también autorizó un plan para evitar los desalojos que incluyó la reducción de las tasas de interés, la extensión del préstamo por un período más prolongado y el retraso en el pago principal de la hipoteca.

Cuando el Congreso dio luz verde al rescate, ejecutivos de una de las entidades, la aseguradora AIG, festejaron la noticia en un retiro de una exclusiva playa californiana donde se gastaron 400 mil dólares. Tenían mucho que agradecer a la “mano invisible” del mercado, que los dejó tranquilos, e impunes.

Charles O. Prince - Citigroup

Charles O. Prince - Citigroup

Con 48 años, el ejecutivo del Citigroup no tuvo mejor idea que intentar enfrentar la crisis que se avecinaba con el despido de 17 mil empleados y el traslado de 9.500 a países con menores costos. La decisión estuvo acompañada de promesas a los inversores de ahorrar 10 mil millones de dólares. El lema de Prince era recortar en sueldos y en costos organizativos que “no aporten nada a la capacidad de dar un servicio eficiente a la clientela”.

Cuando comprendió que los empleados no eran el problema, ya fue demasiado tarde y las acciones se vinieron a pique, poco después de inflar el balance de la firma con activos tóxicos por un valor de más de 11 mil millones de dólares.

Claro que entre la reducción de costos no estaba incluida su indemnización, que llegó a los 105 millones de dólares. Al dejar su cargo, Prince declaró: “Dada la magnitud de las pérdidas en el negocio de las hipotecas, la única salida honrosa que me queda como presidente es renunciar a mi puesto”. Robert Rubin, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos bajo la administración de Bill Clinton, se hizo cargo del Citigroup.


Continua ...

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