Hasta ahora la dedicación intensa al trabajo ha sido considerada como buena: como una adicción positiva.
Pero, ¿Qué ocurre cuando se cae en el exceso? y comienza a ser contra-producente contra la persona y quienes la rodean.
En tiempos de crisis que vivimos y con alto número de personas desempladas, es una paradoja que exista "addicción" al trabajo. Sin embargo la presión económica y psicológica acentúan este efecto.
No es fácil definir a un adicto al trabajo o workaholic. En términos generales, se le define como “alguien que dedica a su trabajo más de lo que exige la situación” (según definición de Marilyn Machlowitz, psicóloga industrial de Yale). A continuación, una lista de comportamientos y circunstancias que la vida de un adicto al trabajo puede presentar. Cuantos más te sean aplicables, más probabilidades tienes de ser tú mismo un adicto al trabajo:
La gente cercana a tí te suele acusar de dedicarle más tiempo y atención al trabajo que a ellos
Habitualmente usas la presión del trabajo como excusa para evitar a la gente y no responder a sus expectativas de dedicación
No tienes tiempo para disfrutar de lo que consigues con tu trabajo. Otros disfrutan más de tus ingresos y tu nivel de vida
Prefieres estar solo y dedicarte a trabajar que pasar tiempo con otra gente
Te encuentras pensando en el trabajo todo el tiempo, incluso cuando haces actividades que no tienen que ver con él
Tus conversaciones suelen versar sobre asuntos de trabajo
Cuando no estás trabajando, te sientes inquieto y aburrido. Volver a trabajar es como “volver a casa”
Normalmente te despiertas varias veces durante la noche, o te cuesta irte a dormir, porque tu mente está ocupada pensando en temas de trabajo
En periodos de carga de trabajo más suave, sientes la necesidad de buscar más trabajo para llenar el vacío
Renuncias a descansar cuando se supone que debes hacerlo: por las noches, fines de semana, vacaciones… prefieres no perder el tiempo y trabajar
Sientes que, si no haces tú el trabajo, las cosas no saldrán como deben. No delegas porque los demás no podrán hacerlo bien
Permaneces en todo momento atento al móvil o al email, incluso fuera del trabajo
Cuando estás trabajando, el tiempo se pasa muy deprisa
Eres impaciente y miras con frecuencia el reloj
Eres altamente competitivo, incluso en actividades puramente lúdicas como los deportes en familia
Juzgas a las personas por el valor que tienen para tu negocio o actividad
Nunca estás satisfecho con tus logros laborales. Siempre tienes la molesta sensación de que deberías haber hecho algo más
Sabes que tu vida no está equilibrada, pero siempre encuentras una justificación para ello. Quizás en el futuro lo cambies, pero no ahora.
Tu trabajo te define, sin él no te sientes una persona completa
La idea de no trabajar, o de jubilarte, te aterra. No puedes imaginar qué harías si no trabajases.
La adicción al trabajo, como cualquier otra, supone un grave riesgo para la salud y la estabilidad tanto propia como del entorno más cercano. Al menos, merece la pena reflexionar sobre ello.
Nuestra Gente
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