El Nacimiento de Alan

Nacimiento de Alan.
Tomado del Blog de Katia D Artigues (Resumen).

Nacimiento de Alan
Nacimiento de Alan

Era el amanecer del día más feliz de mi vida. Acababa de tener un bebé y dormí bien, después de tratar de conciliar el sueño, por lo emocionada.

Desayunaba, era temprano, cuando el doctor Manuel Bordes y Karen entraron al cuarto con cara seria y se sentaron en el sillón.

No reparé en sus caras graves. ¿Por qué? No sé, quizá no aceptaba pensar que algo podría estar “mal” pese a que desde un día antes tenía señales para pensarlo así.

Pero ahora ahí estaban y querían hablar conmigo. Y esos segundos, esas cinco palabras, nunca las olvidaré: -Alan tiene síndrome de Down- me dijo el doctor, sin vericuetos, sin preparación previa.

Y a mi me cayó un balde de agua fría que recorrió toda mi columna. Me quedé anestesiada, sin sentir, sin entender, en una suerte de limbo. No sabía qué sentir, qué pensar, qué hacer. Nada. Como si uno fuera parte de una película y la pusieran en pausa. Una pausa con frío, eso sí.

Mi mamá lloró. Yo le reclamé que llorara, fue lo primero que me salió. -Y tú, ¿porqué lloras?- le dije, molesta.

No sabía yo que ella había intuido la condición genética de Alan desde que nació, desde que vio aquellos ojos rasgados en los que yo no puse mayor atención. Que esos ojos la habían penetrado tan fuerte que habían provocado, de verlos, una cascada de pensamientos y recuerdos de toda su vida en cuanto los vio. Que desde ese momento pidió a Dios que le diera muchos años para estar cerca de Alan para verlo, para ayudarlo a crecer.

No lo sabía. Yo no sabía nada. Estaba anestesiada.

De lo que sigue recuerdo poco. Pero sí recuerdo la maravillosa actitud de Bordes al preguntarme que si yo sabía qué era eso, el síndrome de Down y me imagino -que no recuerdo- mi negativa con la cabeza y -eso sí- mis primeras palabras:

-Que tendrá un retraso mental.

-No- dijo Bordes. O no tiene que ser así.

Y comenzó a contar de sus pacientes –unos cuantos, algunos ya adolescentes, con SD. Uno era monaguillo, recuerdo bien. Otro tenía un talento excepcional para hacer rompecabezas. Algo así. Todos estudiaban, o estudiaron, eso sí.

No saben cuán importante -y excepcional, ahora sé- escuchar de parte de su pediatra palabras así, con esperanza y ejemplos positivos. Sobre todo en ese momento tan difícil, determinante.

Recuerdo que tras la visita de los doctores hubo silencio. Mucho silencio. Mi madre lloraba. Yo ya no tenía hambre y aparté el desayuno que hasta hace unos momentos comía con gusto.

-Alan tiene síndrome de Down— dije, sin saber que quería decir eso, sin saber que se provocaba por un cromosoma de más en sus células.

Sin saber qué nos esperaba en el futuro, aunque no lo aceptara en ese momento, me daba mucho, muchísimo, miedo.

Al siguiente día no sólo me iba yo a casa. Nos íbamos los dos.

Alan se iba a casa donde todo estaba listo desde hace meses para recibirlo, como todo bebé… ¿o no?

Solo basta minimizar el texto que escribo, ahora, para ver la imagen de Alan, bello, dormido, con una paz que contagia, con esas pestañas de domingo que ya quisiera cualquiera como protector de pantalla en mi computadora.

Sonriente y riéndose a carcajadas en su columpio. O comiendo huevo por primera vez en su vida como hoy en la noche, haciendo: “mmm”. O jugando con los periódicos, encantado y jugando a mis pies con ellos mientras checo mis correos electrónicos.

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Nacimiento de Alan

Según Datos de Wikipedia:

El riesgo varía con la edad de la madre.(No dice nada del padre)

La incidencia en madres de 15-29 años es de 1 por cada 1500 nacidos vivos;

en madres de 30-34 años es de 1 por cada 800;

en madres de 35-39 años es de 1 por cada 385;

en madres de 40-44 años es de 1 por cada 106;

en madres de 45 años es de 1 por cada 30.

Los varones con síndrome de Down se consideran estériles, pero las mujeres conservan con frecuencia su capacidad reproductiva. En su caso también se incrementa la probabilidad de engendrar hijos con SD hasta un 50 %, aunque pueden tener hijos sin el SD.

Nacimiento de Alan

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COMMENTS

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    Mi opinión es que tanto el hombre como la mujer deben cuidar su cuerpo y su salud, tener los hijos a una edad adecuada.

    Cuando mi esposa tuvo nuestra primera hija tenía 35 y nos dieron información sobre los riezgos que existían, inclusive había una prueba para determinar si el bebé estaría sano, no la tomamos.

    Entonces no nos quedaba más que pedirle a Dios que nos ayudara, y afortunadamente mis 2 hijos nacieron bien.

    Pero si no hubiera sido así, creo que Dios nos hubiera puesto una prueba mayor, y tendríamos que afrontarla nos gustara o no.

    Dios bendiga a esos niños y ayude mucho a sus Padres.

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    Jaqueline Cazares 3 years

    Sí, sin duda alguna debe ser sumamente difícil enterarte de que el bebé que con tanto anhelo esperaste por 9 meses tiene una

    “peculiaridad” (un cromosoma extra) y qué nos guste o no, por la idiosincrasia de la raza humana llevará una vida mucho más complicada de lo “normal”.

    En mi caso. con 38 años y no tengo hijos aún, pero imagino que al estar embarazada, si es que llego a encontrar al hombre de mi vida, los

    doctores tratarán de hacerme toda clase de estudios, incluida esa prueba para determinar si el bebé viene con sindrome Down, pero no lo permitiré.

    Lo que sí, estoy totalmente de acuerdo con Raúl, tanto hombres como mujeres deben alimentarse bien para que haya menos riesgos de malformaciones y en caso de haberlas saber que hice lo mejor que pude.

    espectativas en los genes, de no ser así la c

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