¡Empieza la aventura!

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Con bebés y niños pequeños hay que dedicar un poquito más de tiempo a la organización de las vacaciones. Tener clara la respuesta a estas cinco preguntas puede ser el comienzo de un verano diez. ¡Empieza la aventura!

 

1. Viaje organizado
Lo mejor de los viajes organizados es que solo hay que preocuparse de hacer la maleta. Todo lo demás (reservar el medio de transporte, el hotel, los desplazamientos una vez llegados al destino…) viene en el paquete de vacaciones elegido.

Si hay alguno más tímido, nuestros guías le animan a participar en las actividades y a integrarse. Además, al estar los peques distraídos, los padres tienen más tiempo para descansar y relacionarse con otros adultos. Es perfecto para todos. Por si fuera poco, muchas de las amistades que se crean en estos viajes se mantienen en el tiempo y pueden ser una excusa perfecta para planificar un poco más adelante una salida de fin de semana y ver a nuestros nuevos amigos.

2. Viaje temático
Una opción original es sorprender a tus hijos con unas vacaciones pensadas especialmente para ellos. Por ejemplo, Roberto, de ocho años, es un apasionado del baloncesto y este verano va a ver a los Chicago Bulls. A Ana, de tres, la van llevar al parque temático de su personaje favorito: Peppa Pig. Cuando visitamos un parque temático resulta más cómodo y entretenido hospedarse en alguno de los hoteles del interior del complejo. Esto sube mucho el presupuesto final de las vacaciones, así que lo ideal es completarlas con visitas más económicas: museos, bibliotecas con actividades, parques, excursiones a pueblos cercanos… Basta con echarle imaginación y buscar información. En todas las ciudades hay
actividades gratis o baratas para hacer con niños.

3. Campings
Se pueden encontrar en entornos privilegiados y a los niños más mayorcitos les encantan porque hacen nuevos amigos en cuanto ponen un pie en el recinto. Con críos pequeños tal vez convenga más alquilar un bungalow aunque suba un poco
el precio. Así no tenemos que sumar tiendas y sacos de dormir al equipaje familiar y podremos disfrutar de todos los servicios sin perder ni un poquito de comodidad.

Si viajas en avión
En este caso hay que ser práctico, no queda otra, porque el exceso de equipaje se paga caro.

Si viajas en coche
Los «por si las moscas» suelen ganar la batalla y así es como el equipaje de los niños termina ocupando la mayor parte del maletero. Para que también quepan las cosas de los padres, puedes tener en cuenta esta lista con los básicos infantiles:

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Con bebés

No pueden faltar: la cuna de viaje, pañales y toallitas húmedas para los dos o tres primeros días (una vez en el destino podrás comprar para el resto de las vacaciones), ropa para cada día, un par de gorritos y algún muñeco o juguete. Los papás viajeros también hacen hueco para: Una mochila portabebés y así el peque no se pierde ninguna aventura.

Un botiquín básico con gasas, suero fisiológico, termómetro, tiritas y algún analgésico. Calcula dos mudas más que días de viaje, aunque si vas a tener lavadora, quizás no haga falta. No olvides la crema solar y el repelente de insectos. Por último, un reto: ¿te atreves a dejar consolas y demás cacharritos tecnológicos en casa? Un desafío para los pequeños… y para los mayores.

 

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